miércoles, 14 de enero de 2015

Amor propio – MarketCoach a mi personalidad






Amor propio, son dos palabras fáciles de pronunciar pero tan difíciles de entender y colocar en práctica para muchas personas en este mundo moderno que vivimos donde se valora más una figura que un conocimiento o un valor de vida.


Tengo dos casos que se ajustan perfectamente a lo que estoy planteando y que dejan ver una común realidad en nuestro día a día:


-       El primero es una actriz que conocimos hace algunos días con depresión por haber terminado con su pareja, pero que después de 2 meses de finalizada esa relación aún mantiene las fotos con su ex pareja en su equipo de telefonía móvil y le escribe en su estado frases de amor dirigidas a él.


El enamoramiento, la amistad o una ilusión no son excusa para permitir que ninguna persona pase por encima de nosotros, si uno mismo no se quiere, nadie le va a querer y menos valorar. Uno debe querer, amar, serle fiel, leal a quien lo es con uno, pero no con todo el mundo y a quien no quiere tratarme bien, respetarme, valorarme y disfrutar de un buen ser humano pues simplemente lo invitamos a seguir su camino por la vida sin contar con nosotros a su lado.


De igual forma no confundir lo anterior con el no poder ayudar a alguien con un consejo, una obra de caridad, una enseñanza o compartir conocimientos con la humanidad, que debe ser una obligación por el precepto de compartir las cosas buenas que nos brinda la vida con otras personas para ayudar en su crecimiento como algún día alguien lo hizo con nosotros.


Ojo tenga el claro que lo que no puede permitir son estas personas que no saben querer, que llegan y desordenan su vida, se van, que mienten en las palabras o promesas. ¡Eso no es amor, es turismo emocional!


-       El segundo caso tiene que ver con una psicóloga que entreviste hace días y al llegar a la pregunta: ¿Qué le gusta de su físico? Me respondió “nada, no me gusta mi delgadez, no me gusta mi nariz, no me gusta mi altura, no me gusta nada de mí”.


De no creer que una mujer en realidad atractiva con un tono de piel lindo, una nariz no perfecta pero no tampoco para sentir vergüenza, con una figura armoniosa diga eso. No sé qué fue peor, sí lo que dijo o que quien lo dijo fuese una terapeuta en psicología.


Como lastimosamente vivimos en un mundo donde el nivel de silicona es inversamente proporcional al tamaño del cerebro, hemos idealizado más figuras de quirófano que seres humanos de verdad. No digo que los tratamientos de estética o mejoramiento físico estén mal, lo que es incorrecto es que sea un precepto de vida, que pasemos por encima de nuestra propia vida, por darle gusto a una sociedad de consumo antes que a nosotros mismos.


El consejo final es quiérase, valórese, consiéntase, sienta gusto de verse al espejo, como se ve usted, lo ven los demás y como se quiere así lo van a querer. ¡Entonces no deje de consentir a diario ese yo interior que es invaluable de verdad!


Como nos interesa bastante su opinión y brindar temas de interés, le invitamos a escribirnos, a seguir dándonos sus opiniones y a proponer temas para que sean desarrollados por nuestro equipo creativo y de investigación, al correo mercadeo@sowhat.com.ar.


De esta manera concluye nuestra editorial, la cual no podría cerrarse sin reiterar mi agradecimiento por leernos y darnos sus opiniones. Se despide su amigo,


Héctor Jiménez Rodríguez.
www.hectorjimenez.net
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