martes, 17 de marzo de 2015

¡Que No Mueran los Detalles!






Quien no ha escuchado esa famosa frase de “escoba nueva siempre barre bien” cuando empieza una relación laboral, personal, sentimental o de cualquier índole. Parece que la mayoría de las personas se esfuerzan por dar una excelente primera impresión o entregar lo mejor al inicio de las situaciones, pero después de algún tiempo, para algunos más corto que para otros, esta vocación empieza a cambiar y todo se transforma en algo plano o rutinario.


Cuantas veces le ha pasado a una empresa que ese ejecutivo o funcionario recién contratado da unos resultados maravillosos, deslumbra a todos, se proyecta como una de esas personas que podrían llegar a hacerse casi insustituibles y en el corto o mediano plazo se queda sin energía, vocación, pasión e ideas.


Ese amigo que tuvo grandes detalles con usted, le decía que siempre podía contar con él y cuando se dio ese preciso instante de necesitarle se quedó usted sin su ayuda, acompañamiento, consejos, soporte. Resumiendo, le dejó en el aire y con mal sabor por la situación.


Y en pareja es la constante más habitual; porque iniciamos con un sinnúmero de detalles, atenciones, promesas que poco a poco se van esfumando. Es curioso ver como las parejas siempre empiezan el proceso de conquista o los primeros momentos de la relación, disfrutando de valores agregados al amor, como sacar tiempo, no importando la cantidad de obligaciones, compromisos o limitantes del mismo, para hablar, escribirse, conectarse vía tecnológica. Es indiferente, si es en el día, en la noche o en la madrugada, porque el sueño y el cansancio no importan en este preciso instante. Ni que hablar, de lo que corren para poder verse y al menos darse un beso. Esa llamada, ese mensaje al correo o equipo móvil celular, la efusividad del encuentro, la preocupación del bienestar del otro, y lo más importante: la prioridad sobre todas las cosas.


Desafortunadamente después de un corto, mediano o largo plazo -porque lo hay para todos los gustos-, lo antes mencionado empieza a tener una desaceleración y la intensidad no es la misma. Ahora los problemas del trabajo sí importan, las reuniones son impostergables, el cansancio del día es insoportable, el estrés es inmanejable, ahora sí cuenta dormir, porque sino al día siguiente no rendirá en sus obligaciones, el tráfico de la ciudad es impedimento para el encuentro. En fin, la lista me puede dar para escribir un libro, y no es el objetivo del día de hoy.


Con todo lo anterior estaría bien que analizara algunos aspectos como:


-      ¿Está tan comprometido(a) con la relación, como al principio o simplemente la mantiene porque es mejor malo conocido que bueno por conocer?


-      ¿Mantiene su relación por amor o simplemente por no estar sin pareja en la vida?


-      ¿Esta seguro(a) de que aquellos detalles que le deslumbraron al iniciar la relación aún consiguen ese mismo efecto, o tan solo fueron un espejismo?


-      El aire que respira y da vida a su relación, ¿es proporcionado por el amor de pareja o por no quedar en ridículo con su entorno, que le escuchó al inicio de la misma aseverar -sin margen al error- que había encontrado la media naranja de su vida?



Piénselo bien y no pierda o haga perder el tiempo a otras personas, no genera falsas expectativas, no engañe, no desaproveche las oportunidades que le da la vida, no sea conformista, valore, viva día a día con intensidad, entréguese sin importar si se trata de una relación laboral, de amistad o de pareja, y no esperemos a que algún día le digan: “nadie sabe lo que tiene, hasta que lo pierde”.


Nota especial: Blog dedicado a mi abuelo que me cuida desde el cielo. A mediados del 2014 y por más de 75 años luchó, protegió y llenó de amor a nuestra familia.


Me interesa mucho su punto de vista y brindar temas de interés, por lo que le invito a escribirnos y a darnos  su opinión y a proponernos temas, para que sean desarrollados por el equipo creativo y de investigación de nuestra organización, al correo mercadeo@sowhat.com.ar.

De esta manera concluye nuestra editorial, la cual no podría cerrarse sin reiterar mi agradecimiento por leerme y darme sus opiniones. Se despide su amigo,

Héctor Jiménez Rodríguez.
Te invito a seguirme en Twitter:
@MarcaHectorJR

@sowhatcolombia

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