viernes, 29 de abril de 2016

Presentaciones Efectivas y Marca Personal






Desde hace algún tiempo, vengo encontrando cada vez con mayor frecuencia, la oferta de programas para el aprendizaje de presentaciones efectivas. Es por eso que me tome el tiempo de investigar más a fondo el tema y dedico un capítulo al desarrollo del mismo.


En un mundo que se mueve tan veloz como en el que vivimos, donde cada vez se habla menos y se chatea más, donde nos estamos volviendo monosílabos y llenos de contracciones para “ganar tiempo y ser más efectivos”; estamos pagando un precio muy alto en esta carrera desenfrenada y lo sentimos mucho más, cuando tenemos que estar frente a un equipo que tendremos que liderar, una junta directiva que presidir o un cliente a quien presentar un proyecto, una campaña, un informe, o simplemente ese producto que deseamos comercializar. 


Hacer una presentación efectiva va más allá del diseño de un buen PowerPoint, Prezi, multimedia o lo que se le parezca. Es el perfecto balance entre una información asertiva, clara, profunda, simplificada, y un ejecutivo seguro, empoderado, dueño de sus emociones, como de sus temores, con una gran oralidad y el manejo del auditorio, sin importar que en mismo se encuentren 2 o 2.000 personas.


Con base en lo anterior y sin dejar de reconocer que existen maravillosos programas que forman y logran potenciar las capacidades de los ejecutivos para hacer presentaciones efectivas, también debo decirle que no es tan fácil el proceso, que no todo el mundo nació para esta labor y que aquellos lugares o “profesionales” que masifican esta actividad, simplemente están abusando de la necesidad o la ingenuidad de las personas.


Es por eso que en este momento vienen a mí las palabras de Peter Norvig, el director de desarrollo de Google quien decía: “PowerPoint  no mata las reuniones. Es la gente. Pero el PowerPoint es como un AK-47 en sus manos”. Y es verdad porque como intentaba dar a entender dos párrafos atrás, hasta las mejores presentaciones naufragan cuando el expositor no es claro, viste mal, es plano o es inseguro. Por tal motivo, cuando soy indagado para hacer consultoría en este tema puntual, suelo  aceptar solo si, antes no conozco a la persona que debería asesorar. De igual forma cuento con el compromiso tanto de la empresa como del ejecutivo en el desarrollo integral de dicha marca personal. Adicionalmente que ellos conozcan que esto es un proceso a mediano y largo plazo, pero con unos resultados que hacen valer la pena tanto la inversión de tiempo, como en la de dinero.


Es así, como empiezo con acciones muy básicas que me permitan conocer de la marca personal en construcción. Lo anterior me lo facilita el entrenamiento basado en la matriz de los seis campos que en mi blog podrá encontrar y conocer con mayor profundidad. Una vez finalizada esta primera etapa y teniendo como resultado un auto conocimiento y auto aceptación del ejecutivo, como la integración con su embajador de marca, se puede proceder a la siguiente etapa. En la segunda fase se emprenden acciones de improvisación con temas al azar, con una o varias personas, con grabación de audio o de vídeo. En la parte final de este proceso se dará el asesoramiento del vestuario a usar en los momentos claves.


Para cerrar quiero tan solo decirle que no existe la pócima mágica para aprender a hacer presentaciones efectivas, que no se logra de la noche a la mañana, que el trabajo debe ser personalizado y no masificado y que debe conocer muy bien a quien le va a asesorar, compre la asesoría de personas y no solo de organizaciones que hacen una producción en línea. Finalmente vaya por el premio mayor y no solo por uno de consolación, porque si puede tener el auto completo para que conformarse tan solo con una llanta, o más claro aún, para que simplemente a hacer presentaciones efectivas, si puede ser toda una marca personal y un referente del mercado.


Me interesa mucho su opinión y que nos brinde temas de interés, por lo que le invito a escribirnos, a darnos  su punto de vista y a proponernos tópicos para que sean desarrollados por el equipo creativo y de investigación de nuestra organización, al correo mercadeo@sowhat.com.ar.


De esta manera concluye nuestra editorial, la cual no podría cerrarse sin reiterar mi agradecimiento por leerme y darme sus opiniones. Se despide su amigo,



Héctor Jiménez Rodríguez.
Te invito a seguirme en Twitter:
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