viernes, 6 de mayo de 2016

Marca país de la Mano de la Marca Personal





Se presume que concepto de marca país se empezó a usar desde el año 1989, con el lanzamiento del libro “ciencia exportadora” del argentino Roberto Occhipinti y que después se amplió con una nueva publicación en el 2003, que se llamaba de la misma forma; es decir “Marca País”.


Básicamente se podría definir como la estrategia para capitalizar la reputación de un país en mercados internacionales. Dicho prestigio puede partir desde diferentes aspectos, como podrían ser sus productos, la cultura, los deportes y sus deportistas, el turismo, sin que este último ítem implique que se base únicamente en una promoción de dicha índole, como habitualmente suele confundirse o mal interpretarse.


Uno de los errores más comunes en el desarrollo de la marca país, radica en la copia sistemática que se ha venido presentando de campañas exitosas de otros países. Un ejemplo tangible de esto lo podemos encontrar con la Argentina, donde su pasionalidad, riqueza de paisajes, particular manera de ser, ha sido adecuada a otras naciones, dando como resultado campañas que no transmiten nada de nada y por ende no generan recordación.


El desarrollo de una marca país va más allá de un slogan que suene interesante, llamativo o creativo, de imágenes de sitios paradisíacos, porque a mayor o menor escala, todos los países del mundo los tienen. Finalmente va más allá de un tema diplomático o de gobierno, ya que estos no generan recordación en la mayoría de los casos. Por ejemplo, si hablo de Rafael Nadal, viene a mi mente España; de Gabriel García Márquez, Carlos Valderrama o Fernando Botero, Colombia; Pablo Neruda, Chile; Borges, Charly García o Messi, Argentina; Rubén Blades, Panamá; Cantinflas o Chespirito, México; Roger Federer, Suiza; etc. Pero creo que con una similar rapidez no podía recordar y nombrar los presidentes o cancilleres de los mismos países, situación que confirma mi apreciación.


Con base en lo anterior, es el momento de hacer un alto en el camino y darle el valor a las personas que nacen en un territorio, que ellos sirvan de referente no solo para la imagen en el extranjero, sino de inspiración a los de su misma nacionalidad para que en el futuro se sumen a la renovación de dicha marca país. Como valor agregado de trabajar con marcas personales en el desarrollo de la estrategia de marca país, está el de crear conciencia nacional de la importancia de tratarnos bien internamente y de recibir bien a la persona que viene de fuera. Nunca iría a un sitio por lindo que fuera, si sé que en ese lugar no se me fuese a atender de la manera que me complace. Las investigaciones de especialistas confirman que como yo, piensa cada vez en mayor porcentaje nuestra humanidad y mucho más si es un millennials. Un ejemplo de este detalle lo encontramos en el crecimiento del turismo en México basado en la atención al turista.


Los países deberían ser irreverentes y romper creencias a la hora de construir marca país. Hacerlo en un programa a largo plazo, empezando por marcas personales ya reconocidas y posicionadas; como acto seguido en una sinergia de actividades o profesiones, seguir con marcas personales con mediano reconocimiento y cerrar con la construcción de personas desconocidas que con su templanza, disciplina, convicción, pasión, inspiración de las marcas personales antes mencionadas y ayuda de la parte estatal, lleguen a tener el reconocimiento. De esta forma se habrá logrado el objetivo absoluto de mostrar la calidad humanada de los nacidos allí y el interés de su gobierno por darle las condiciones de crecimiento que es su obligación y no un favor. Simplemente seria ser coherente con la verdad y las políticas de estado. No en vano la última campaña de marca país de la república albiceleste recitaba algo como: “Argentina, un país con buena gente”.


Me interesa mucho su opinión y que nos brinde temas de interés, por lo que le invito a escribirnos, a darnos  su punto de vista y a proponernos tópicos para que sean desarrollados por el equipo creativo y de investigación de nuestra organización, al correo mercadeo@sowhat.com.ar.


De esta manera concluye nuestra editorial, la cual no podría cerrarse sin reiterar mi agradecimiento por leerme y darme sus opiniones. Se despide su amigo,


Héctor Jiménez Rodríguez

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