viernes, 19 de agosto de 2016

Marca personal y espiritualidad






La constante de todos los seres humanos, es la de creer siempre en algo o alguien, que le genere seguridad o un polo a tierra. Con base en lo anterior las marcas personales, no podían estar excluidas de esta situación. Por tal motivo, me he tomado el tiempo para compartir mi visión de religiosidad o espiritualidad, sin que esto implique una clase de religión, un sectarismo o una postura radical excluyente.


Desarrollar mi tendencia de entrenamiento para ejecutivos en construcción de su marca personal, llamada – MarketCoach – me ha generado la necesidad de darle unas bases más académicas, y fue así como después de una búsqueda enorme, termine conociendo de la psicología humanista y por ende de uno de sus máximos referentes como lo es el señor Viktor Frankl; creador de la logoterapia o, como diversos autores la denominan, -la tercera escuela vienesa de psicoterapia-. Esta doctrina terapéutica toma su nombre de la palabra griega: Logos; que equivale a “sentido”, “significado”, o “propósito”. Es decir, en pocas palabras, es poder ser acompañante para que las personas le encuentren sentido a su vida.


Se preguntará usted ¿qué tiene que ver todo esto con la fe? Y yo le comento mí querido lector, que entre la innumerable cantidad de cosas que me enamoraron de la logoterapia, está el darle un espacio a Dios, a diferencia de otros referentes como podrían ser Freud o Adler. Prueba de ello, lo encontré al leer su libro llamado “Búsqueda de Dios y sentido a la vida”; del que es coautor junto al teólogo Pinchas Lapide.


En mi creencia personal, tengo la idea de un Dios de libertad, en el doble sentido de la expresión. Es libre en sí mismo, es decir, no se atiene a nuestras reglas del juego, y al mismo tiempo nos ha otorgado el enorme don de darle a Él nuestro sí o nuestro no.


De igual forma creo en un Dios incluyente y no excluyente, como a veces los que promueven su doctrinan quisieran hacerlo parecer. Con base en lo anterior siempre he tenido en claro que el problema no es de Dios, sino de su club de fans; que manipulan y acomodan sus palabras, a la conveniencia del momento. Situación que me hace traer a la memoria, las palabras de mi padre espiritual –Fray Ramiro- y que recitan más o menos de la siguiente forma: “Un texto fuera de contexto, es un maravilloso pretexto”.


Amo a Dios sobre todas las cosas, sin ser fanático, sectario, ni nada que se le parezca. Un ser humano de carne y hueso, con virtudes y defectos; por lo que pido a mi padre celestial que me haga acompañar del espíritu santo con el fin de obtener la sabiduría, que me ayude a actuar con inteligencia. Lo anterior no implica que me crea un santo, porque un poco alejado estoy de serlo, pero trabajo a diario para intentar hacer que dicha distancia, sea cada vez más corta.


Como escribo de lo que me gusta, también lo haré con lo que no me complace; como por ejemplo aquellas personas fanáticas que siempre me vienen con la biblia bajo el brazo y que me quieren hacer ver, entender, sentir la fe, como lo hacen ellos. Los que se la pasan de misa en misa, rosario en rosario, dándose golpes de pecho toda su vida, y no salen a la calle a colocar en práctica las enseñanzas de Dios. Los que matan o siembran el odio de los pueblos bajo una seudoreligiosidad. Los que ven la religión como un negocio lucrativo y de consecución de poder. Lo anterior no implica que tenga la autorización para discriminar, responder a las agresiones con otras agresiones, minimizar a las personas, por pensar o ver la fe de una manera distinta o por tener otro credo religioso.


A las personas que creen en múltiples doctrinas, agüeros, talismanes, etc. y hacen un mix de las mismas, les dejo una analogía, que podría ser la de una preparación de una receta extraordinaria, pero qué si empiezo a mezclar: vegetales, cárnicos, sal, azúcar, vinagre, pimienta, ají, aceite, leche, etc. Al final, el resultado no va a ser bueno y vamos a quedarnos con un mal sabor en la boca. Recuerda “No se puede servir a dos señores al tiempo”.


En temas de marca personal, no tengo la menor duda que la conexión entre Dios y dicha marca, va ligada a la coherencia en lo que piensa, siente, dice y hace; influye positivamente en su familia, entorno, trabajo, sociedad y el mundo en general. Siempre nos han dicho que los buenos somos más que los malos, lo complejo es que esos malos están organizados… es así que, por dicha situación, trabajo a diario para que, de la mano de la marca personal también logremos organizarnos, buscar un cambio en los hábitos, la conciencia y los actos de todos. Con base en lo anterior, podamos reconstruir el mundo que soñamos para nuestros hijos y nietos.


Me interesa mucho tu opinión y que me brindes ideas para generar temas de tu interés, por lo que te invito a escribirme, a darme tu punto de vista y a proponerme nuevos tópicos para que sean desarrollados por el equipo creativo y de investigación de nuestra organización, al correo mercadeo@sowhat.com.ar.


De esta manera concluye un nuevo editorial, el cual no podría cerrarse sin reiterar mi agradecimiento por leerme y acompañarme en este crecimiento mutuo. Se despide tu amigo,


Héctor Jiménez Rodríguez.
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Bibliografía: “Búsqueda de Dios y sentido a la vida” y “El hombre en busca de sentido”; son libros de Viktor Frankl