viernes, 26 de mayo de 2017

Decálogo De La Relación Entre la Felicidad y La Marca Personal





La felicidad es tan sencilla que, muchas veces nos hemos encargado de volverla compleja. Fuimos complacientes al dejarnos arrastrar por una vorágine atroz, donde pareciera que, mi felicidad no radica en lo que llevo dentro o siento en mi interior, sino lo que logro demostrar y hacer creer a los demás, adicionalmente le sumamos el dinero, la fama, el poder, la capacidad de múltiples parejas, viajes, aviones, en pocas palabras riqueza ilimitada.

La felicidad, al menos como la concibo yo, está muy alejada de lo anterior, ya que es la sumatoria de todas las cosas que me pasan en la vida, su aceptación, el entendimiento a partir de las enseñanzas que me deja, y la sabiduría que podría empezar a construir con base en ello. No con esto, quiero decir que el dinero no es importante o necesario, porque sería demasiado utópico, en el mundo capitalista que vivimos y del que, en cierto modo, todos hacemos parte. Donde quiero que hagas un clic para hacer un cambio, estará en empezar a ver el dinero como un medio y no como un fin, el ver la meta, anhelarla, pero nunca dejar de disfrutar de cada milímetro del camino que te lleva a ella. Rico no es el que tiene más sino el que necesita menos, y de igual forma la riqueza o las ganancias no están dados simplemente en unos cuantos billetes; por eso hoy te quiero brindar un decálogo, que he diseñado para una de mis conferencias y tiene por título –La Felicidad: 10 Pasos Para Conseguirla- y que básicamente se resume en los siguiente:


Primer Paso: Espiritualidad: cree en algo, en lo que desees, no quiero predisponerte a nada, en mi caso creo en Dios, pero no quiere decir que no respete o valore a quien cree en algo distinto. Pero por favor tenga presente creer en una sola cosa y cumplir sus mandamientos o regulaciones. Lo anterior te lo sustento en una de esas frases sabias, que recita lo siguiente: “No se puede servir a dos señores al mismo tiempo”.


Segundo Paso: Dale valor a tu palabra y tus juramentos: este lo podés empezar a conseguir con la construcción del carácter y la coherencia; con ejercicios tan simples como el saber decir -No- no me gusta, no me interesa, no voy a ir, no quiero hacerlo, no te voy a comprar, no te puedo cumplir, etc. Ya que, en ese supuesto parámetro de darle gusto a todo el mundo, pareciera que es más importante sonar “bien” que ser honesto.


Tercer Paso: Agradecimiento: Un valor fundamental en la vida de las personas, ya que esto nos permite recordar a quienes nos han dado una mano, en algún momento de la vida y adicionalmente, nos abre el corazón para estar listo cuando esta u otra persona lo requiera. Lleva este agradecimiento siempre en tu corazón, ya que es mejor tenerlo cargado de este sentimiento y no de otras emociones que en lugar de sumar, restan o dividen. Finalmente, si haces un favor, nunca lo recuerdes, y si recibes un favor, nunca lo olvides.


Cuarto Paso: Respeto a padres y mayores: en occidente, cometemos el gran error de confundir sabiduría y experiencia, con obsoleto e inservible; por eso tenemos cada vez más jóvenes desorientados en la vida y más adultos mayores en una situación de abandono que, me rompe el corazón. Este respeto lo debemos construir desde la admiración, el agradecimiento, la valoración y el demostrar los sentimientos en vivo y en directo, con hechos, palabras y no solo en redes sociales, para creernos los hijos perfectos.


Quinto Paso: Respeto por la vida: amar tu vida, te permitirá poder amar la de los demás, por eso piensa siempre antes de actuar, mide las consecuencias ya sea de tus palabras o de tus actos.


Sexto Paso: Respeta tu Cuerpo: Por eso te invito a ser preventivo y no curativo. Cuida el tesoro más grande que tienes en la vida y la maquina más perfecta e innovadora, es decir tu cuerpo. En ese cuidado, llénalo de nutrición, ejercicio constante, visitas periódicas al médico y el odontólogo, no descuides los controles de seno, citología, en las mujeres; y próstata o testículos en los hombres, por mencionar tan solo unos pocos ejemplos. Este respeto a tu cuerpo también debe abarcar el conocer la diferencia entre sexo y la sexualidad.


Séptimo Paso: Respeto por los demás y sus pertenencias: la mejor y más fácil manera de hacerlo es, colocándonos en los zapatos de los demás, y no haciendo a ellos, lo que no, nos gustaría que nos hicieran a nosotros. Adicionalmente sumarle sentido común para que pasemos de la cultura de la prohibición o el policía en la espalda, a la de la auto regulación. Esto será el antídoto perfecto para el famoso “¿Usted no sabe quién soy yo?  


Octavo Paso: Asume tus actos y palabras: afronta cada cosa que hayas dicho o hecho, o porque no, dejado de decir o hacer, que esto también suma. Evitemos las excusas y demos la cara a la verdad, esto nos hará libres y autónomos.


Noveno Paso: Se buena onda porqué sí: y no permitas que el mejor negocio de la política llamada -discriminación- nos siga dividiendo. Olvídate de segmentar tu mercado, de elegir por credo, género, postura política, conveniencia del día a día, belleza exterior, raza, estrato social, o estudios universitarios, o lo que más te favorezca. Mejor ayuda viendo con los ojos del corazón, con los consejos de alma y dándole el valor a una sonrisa, un abrazo o una palabra. Las pequeñas cosas, son las que terminan siendo las más enormes. Aprende a decir buenos días, muchas gracias, por favor, ¿le puedo servir en algo? Entre muchas opciones más, que le darán magia e inspiración a tu existencia.


Décimo Paso: Erradica la envidia y los egos: la envidia es tan peligrosa, como engañosa; ya que nos hace pensar que aparentemente estamos haciendo lo correcto en algunas ocasiones, por ejemplo: le exigimos a la vida que, si otras personas, supuestamente con menos capacidades que nosotros, tienen, dinero, reconocimiento o lo que sea, por qué a nosotros, no, nos lo ha concedido. De igual forma desear algo que no necesitamos, simplemente por un capricho. Nunca dejes que tu felicidad se centre en la infelicidad o la desgracia de los demás. Aléjate de esto o de personas que sean así, de chismes o habladurías, no te metas en la vida de nadie, a menos que seas invitado, para evitar que, los demás lo hagan en la tuya sin previa autorización. Y en el tema de los egos, te invito a reflexionar sencillamente con esta frase que alguna vez publique en mis redes sociales y que, te aseguro, sirve para vencerle: “Los dolores del pasado, son los egos del presente y las desdichas del futuro”.


Para cerrar te invito a vivir cada día, a ser un niño, con la responsabilidad, disciplina, compromiso de tus actos y objetivos, a valorar tus cinco sentidos, o los que tengas, a disfrutar del agua, la luz, la capacidad de respirar, un plato de comida, las personas valiosas que te puedan rodear, en fin, todas y cada una de las bendiciones que hacen que seas, ese ser maravilloso e irrepetible que sos.

Me interesa mucho tu opinión y que me brindes temas de tú interés; por lo que te invito a escribirnos, a darnos tu punto de vista y a proponernos tópicos para que sean desarrollados por el equipo creativo y de investigación de nuestra organización, al correo mercadeo@sowhat.com.ar.

De esta manera concluye nuestra editorial, la cual no podría cerrarse sin reiterar mi agradecimiento por leerme y darme tus opiniones. Se despide tu amigo,

Héctor Jiménez Rodríguez.
Te invito a seguirme en Twitter:
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