jueves, 22 de junio de 2017

La Ley del Menor Esfuerzo





¿Te has puesto a pensar por qué a veces no alcanzamos lo que nos proponemos? Pueden ser infinitas las respuestas o las excusas, para tratar de encontrar una justificación, a la respuesta de la pregunta anteriormente hecha. El día de hoy, me quiero centrar en una de las posibilidades, y que radica en algo popularmente conocido lastimosamente, como “La Ley del Menor Esfuerzo”.


Nos estamos acostumbrando a querer todo inmediatamente y sin mayor compromiso, a vivir de una mal llamada – malicia indígena – a pasar por encima de los demás, con el fin de sacar réditos propios. Como confirmación de lo antes expuesto y sin querer generar un manuscrito dedicado a la crítica, sino que por el contario, sea una invitación a la concientización y el cambio, te comparto algunos ejemplos para que evites caer en estos errores tan malignos:


-      En lugar de hacer ejercicio para tonificar el cuerpo, liberar estrés, tener una mejor salud cardiovascular, lo cambiamos por procesos quirúrgicos invasivos o gimnasia pasiva.  

-      En lugar de crear y perseverar, para conseguir lo que anhelamos, preferimos quedarnos toda la vida en un trabajo que no nos gusta, que hacemos de mala gana, amargando nuestra propia vida, la de nuestros compañeros de trabajo y hasta la propia familia.

-      En lugar de decir ¡NO! Le llevamos la idea a todo el mundo, con invitaciones, salidas, favores, compromisos y lo que se le parezca, con la excusa de una supuesta diplomacia y una falsa amabilidad; cuando en realidad, es una muestra clara, de falta de carácter.

-       Para no decirle a alguien que no quieres responder sus mensajes en el famoso WhatsApp, es más fácil hacer la modificación de la aplicación, para que no muestre las dos líneas azules que confirman la recepción y la lectura. Lo complejo de lo anterior es que, todo el mundo ya sabe de dicha manipulación, y se da cuenta de tu actuar, generando desconfianza, o la sensación real de descortesía por tu falta de respuesta.

-      No somos capaces de decirle a alguien que conocimos, nos llama la atención, que, tan solo queremos una aventura, y prometemos amor, fidelidad, lealtad, pasión, ternura, idilio, etc. pero tan pronto se consigue lo que en realidad se quería, se termina desapareciendo, sin dar la cara, con el fin de no asumir la responsabilidad, por sus palabras y los actos.

-      Perdemos la oportunidad de demostrarle a nuestros seres amados, todo lo que sentimos por ellos, simplemente porque, con una publicación romanticona, ya sentimos que hemos cumplido a la presión social, y eso no hace sentir geniales.

-      Nos volvimos los genios del hashtag, #NiUnaMenos, #JeSuiCharlie, #HaganAlgo #TodosSomosYuliana #PrayForVenezuela etc. Pero al ver a alguien en peligro o ser testigo de un delito, bajamos la mirada y nos desentendemos de la situación, con la excusa de ¿Para qué meterme en cosas que no me importan?

-      Arriesgamos hasta la libertad y la dignidad, por el simple hecho de poder obtener un atajo financiero.

-      En los sistemas de transporte masivo, es más fácil arriesgar la vida, antes de pagar un pasaje, o hacernos los dormidos, para no ceder el asiento, a quienes están asignados realmente.


Podría hacer una interminable lista de situaciones similares a las anteriores, pero gracias a Dios la vida me enseñó a centrarme en las soluciones y no en los problemas. Por eso el día de hoy, te hago una respetuosa invitación, a ser los generadores de cambio, a ser inspiradores de las personas que nos rodean, lográndolo con nuestro propio ejemplo. Entonces empecemos a mirar la vida a los ojos, seamos apasionados por nuestros sueños, sintamos nuestro corazón en el lugar que late más fuerte, para saber que allí, es el lugar donde debemos estar, para dar lo mejor de nosotros, para hacer historia, dejar un legado, encontrar nuestra mejor versión, ser libres de verdad, con una felicidad plena y un sentido de vida en plenitud.


Pdta. Da lo mejor de vos a la vida, para que ella te devuelva lo mejor que tiene.


Me interesa mucho tu opinión y que me brindes temas de tú interés; por lo que te invito a escribirnos, a darnos tu punto de vista y a proponernos tópicos para que sean desarrollados por el equipo creativo y de investigación de nuestra organización, al correo mercadeo@sowhat.com.ar.


De esta manera concluye nuestra editorial, la cual no podría cerrarse sin reiterar mi agradecimiento por leerme y darme tus opiniones. Se despide tu amigo,


Héctor Jiménez Rodríguez.
Te invito a seguirme en Twitter:
@MarcaHectorJR
@sowhatcolombia 

No hay comentarios:

Publicar un comentario