jueves, 30 de noviembre de 2017

¿Cuánto cuesta tu trabajo?





Determinar el precio de un producto va más allá de aplicar una fórmula matemática. Recuerdo hace varios años atrás, cuando en la universidad me enseñaban que, para definir dicho valor, simplemente tenía que saber el costo del producto, y definir la rentabilidad. Para el tema de la medición de los costos, también me enseñaron un gran sinnúmero de ecuaciones, que, si se las quiero repetir, tanto usted como yo, nos vamos a dormir el día de hoy.  No con esto, estoy insinuando que no sea vital conocer tus costos, inventarios, rentabilidad, en realidad todas y cada una de las variables que intervienen en la ejecución de un bien o servicio; lo que quiero hacer realmente el día de hoy, es darte reglas y parámetros adicionales, con el fin de generar un giro, no solo a tus negocios, sino a tú vida en general.


Volviendo a mis tiempos de la universidad, puedo decirte que, lo que no recuerdo en ningún instante, fue la enseñanza, para aprender a valorar mi trabajo, y mucho menos el de los demás. Por eso me he tomado el tiempo de investigar, probar, desarrollar y con base en esto, poder escribir el blog del día de hoy. Vamos a empezar conociendo una formulación adicional, la cual es:  VTP = VTA; donde VTP es, Valoración Del Trabajo Propio, es igual a, Valoración Del Trabajo Ajeno. Es absolutamente oportuno decirte que la fórmula aplica para los negocios con pagos económicos, como para los canjes en trabajos colaborativos, cada vez más frecuentes en este mundo maravilloso del emprendimiento.


Como mi precepto de vida, es el de enseñar con el ejemplo, te quiero invitar para que por favor hagas lo mismo, y que el primer ejercicio que hagamos sea, el de empezar por valorar el trabajo de los demás. Entonces te invito a conocerlo más a profundidad, a entender cómo ha llegado hasta donde esta y cuanto le ha costado; sin importar si tiene mucha o poca experiencia, sin aprovechar tu posible mejor posición de negociación, y lo más importante, sin creerte muy vivo, pensando que las cosas tienen un valor en tus manos, y uno mucho menor en las manos de los demás. De igual forma deja de pedir consejitos, diseñitos, consulticas, pinturitas, favorcitos; porque, de entrada, ya estas menospreciando el trabajo de tu interlocutor. Entonces paga lo justo y en los tiempos acordados, por el diseño para tu marca personal o corporativa, la consulta con el abogado, el diagnóstico del médico, la revisión del odontólogo, el ojo mágico del fotógrafo, el asesoramiento del consultor, la terapia del psicólogo, el outfit del personal shopper, la revisión del mecánico automotriz, el desarrollo web, etc. Como plus te voy a aconsejar, nunca responder a una propuesta con un < No, pero eso me lo hacen a mí por mucho menos…> si vez que da para negociar éticamente, hazlo; de no ser así, agradece el tiempo, e indica directamente que no va a haber negociación, evitando crear falsas expectativas, ya que, a la mayoría de las personas, no les molesta, no ser contratados, sino que no les den la cara para decírselo.   


Ahora bien, hablando de nuestro propio trabajo y partiendo que ya aprendimos a respetar y valorar el de los demás, será fundamental darle el precio y el valor correcto, analizar los costos que este ha conllevado a través del tiempo y la rentabilidad que esperas. Piensa en todo, y no cometas el error que alguna vez hice ver a un desarrollador web, quien me contaba muy feliz del cierre de un negocio, cobrando algo cercano a los U$250 dólares estadounidenses y que, según él, eran utilidad neta, porque lo haría desde su casa y supuestamente no incurriría en costos. Lo primero que le pregunte fue ¿Cuántas horas te vas a tardar haciendo este desarrollo web? Su respuesta inmediata vino así ¡Tan solo 40 horas! La situación se complicó cuando le preguntaba por el valor de cada una de esas horas… ahí la respuesta tardo mucho en llegar, y entre dientes después de unos minutos fue, creo que U$25, por lo que me dicen unos compañeros de la universidad. En ese preciso instante, le hice la multiplicación y le demostré que el valor de producción era U$1.000; entonces de entrada, no se estaba ganando lo que había dicho, sino que estaba perdiendo U$750. Cuando le hice sumar los servicios públicos, la depreciación del equipo y otros ítems, se dio cuenta de la magnitud de su error.


Adicional a lo antes expuesto, no permitas que el mercado abuse de tu necesidad, yo sé que las facturas, arriendo, alimentación y compromisos no se pagan solos, pero en ocasiones es bueno esperar un poco, para recibir lo que te mereces; que adicionalmente, te dejará posicionado en ese valor, impidiendo que el irrespeto y el abuso se haga un compañero de trabajo. Ten presente que, no solo trabajamos por dinero, lo hacemos también por el reconocimiento, y ese no se paga con monedas. Deja que otros se equivoquen, que no le den el valor real a lo que hacen, que permitan que abusen de ellos; hoy, yo te invito a ser distinto y, a trabajar de manera diferente. Algún día, no tengo la menor duda que, me lo vas a agradecer y en ese preciso instante, tu compromiso será el de transmitir este mensaje, a quien lo necesite, para que cada vez seamos más los que trabajemos por la equidad y el trabajo digno.


Me interesa mucho tu opinión y que me brindes temas de tú interés; por lo que te invito a escribirnos, a darnos tu punto de vista y a proponernos tópicos para que sean desarrollados por el equipo creativo y de investigación de nuestra organización, al correo mercadeo@sowhat.com.ar.


De esta manera concluye nuestra editorial, la cual no podría cerrarse sin reiterar mi agradecimiento por leerme y darme tus opiniones. Se despide tu amigo,


Héctor Jiménez Rodríguez
@MarcaHectorJR
Facebook: /HectorJimenez.net
Youtube: MarcaHectorJimenez

@sowhatcolombia

No hay comentarios:

Publicar un comentario