viernes, 23 de febrero de 2018

¿La Familia o el Trabajo?






De la misma forma que cuando nos asaltan nos dicen - ¿la vida o el dinero? - creo que, en algún momento de la existencia humana, y principalmente para generaciones cómo la X o los Baby Boomers, las organizaciones intentaron cometer esta fechoría. Por suerte no pudieron llevar a buen término esta idea Maquiavélica, con ellos y obviamente mucho menos ahora, con la llegada de los Millennials y su nueva perspectiva de ver o sentir el trabajo.


Yo soy un convencido del concepto que nos hace entender que, no estamos en una era de cambios, sino que estamos en un cambio de era, la cual se empieza a construir a partir la confianza. Misma que las organizaciones han intentado ganarse en el lugar equivocado, con políticas débiles o sin un impacto real en la sociedad. Esto podría entenderse desde la perspectiva de la evolución del marketing, donde hemos pasado del marketing 1.0, donde el producto era el todo y la venta la llegada al éxtasis, se vivía de copy’s y campañas que sonaban lindo, al 2.0, donde se buscó fidelizar a los clientes. Con la llegada del 3.0, se ha evolucionado a valorar a los consumidores y no simplemente a concebirlos con una masa, entendiendo su naturaleza humana, por eso han agregado sentimientos, valores e interacción constante. Ahora en el marketing 4.0, el panorama aun es más grande, y aunque es la era del estudio de mercados y el gran Big Data, más que nunca las personas estarán en el centro de todo, pero lo más lindo de la situación, es que no solo lo harán simplemente los clientes, sino también los funcionarios que terminan convirtiéndose en esos embajadores de marca y los imanes para atraer nuevos talentos.


Es incalculable lo que las organizaciones han perdido en dinero a causa de las modas, un ejemplo claro fueron los genios de “la reducción de costos”, y sus jornadas de despidos masivos, la canibalización de los empleados y el desprecio de ellos, sus familias y el entorno ¿Será que lo que ahorraron podrá pagar lo que perdieron en branding? Lo dudo, porque yo no compraría nada de aquella compañía, que me traiga el recuerdo del despido de un familiar, que puso en jaque la economía y la estabilidad laboral. Acaso somos tan inocentes para no darnos cuenta que, por esa misma razón es que los Millennials, hoy no quieren pasar por lo que vivieron sus padres dando una vida a una organización y salir al final por la puerta de atrás, ellos dejan antes de ser dejados. Lo anterior confirma mi teoría de la importancia que se le debe dar a la confianza, en cada acción de las organizaciones, y que debe ir más allá, de ser una linda palabra de las políticas corporativas de la misma.


Esa confianza también se refleja a la hora de comprar, o quien lo hace hoy, basado en las normas ISO, muy pocas personas realmente, la gente se va a las recomendaciones en redes sociales, calificaciones de otros clientes, o la sugerencia de una persona que le genera credibilidad. Para probarlo podemos revisar las páginas de Amazon, Trivago, Booking, Zappos, Best Buy, por mencionar solo algunos de los millones de opciones que en la actualidad existen.


Soy un convencido que el cuarto de hora ha pasado por muchas áreas de las organizaciones, y que está empezando el de las áreas de atracción del talento, donde los presupuestos tendrán que aumentar de una manera sustancial, deberán de pasar de capacitaciones planas que cuestas dos pesos, a reales planes de mejoramiento e innovación, extensos y con reconocimiento, que permita que la confianza, tema central de este artículo se geste, nazca, crezca y de sus frutos abundantes, mismos que no solo impactaran su área de influencia, sino a toda la organización. Recuerda, los Millennials no llegarán a tu organización porque tengas un sello de - Better Place To Work – sino porque alguien le dirá que es un placer absoluto ser parte de una gran familia empresarial. Lo anterior te permitirá construir estrategias de Employee Advocacy, que te permitan ser un Employer Branding y el referente de los demás. Debes definir si seguís contratando motivadores que hagan gritar una tarde, para que se queden sin voz el resto del mes, si gestionas acciones o mejor desarrollas proyectos, si querés pasar del Burnout al Engagement; si te unís a la década dorada de la psicología organizacional o simplemente seguís cubriendo puesticos de trabajo.


Aunque no podemos generalizar, si podemos decir que, en un altísimo porcentaje no hay nada que nos brinde más confianza que la familia, por eso ella está destinada, a ser invitada de honor en todo este camino, debe ser el soporte y respaldo de los funcionarios de tu organización, deben ser los coembajadores de tu marca, deberías apoyar más el teletrabajo, que aportará a la construcción de tejido social y la disminución del trafico caótico de las ciudades. De igual forma, empezar a buscar la mejor versión de los que comandan la organización, para que con el ejemplo y basados en liderazgo, puedan encontrar la mejor versión, de la del resto de personas de la compañía, eso es marca personal corporativa y les convertirá en rock star.


Para cerrar quiero invitarte a hacer sentir a tus funcionarios como una madre hace sentir a su hijo recién nacido, el cual siente abrigo, tranquilidad para comer, seguridad para dormir en su pecho, simplemente por la confianza que ella le genera naturalmente, y no por una política de calidad fría y e impuesta dictatorialmente ¿Todo un reto y capaz que una utopía? Bueno, sino lo intentamos al menos, no sabremos qué pasará y tal vez, nos habremos perdido la mejor oportunidad de nuestras vidas, no solo desde el punto empresarial, sino también, desde el punto de vista social que tanto necesitamos. Por todo lo anterior y con total convicción hoy respondo a la pregunta de ¿El trabajo o la familia? Diciendo que la respuesta correcta es - El Trabajo Y La Familia – unidos de la mano de la confianza real.


Me interesa mucho tu opinión y que me brindes temas de tú interés; por lo que te invito a escribirnos, a darnos tu punto de vista y a proponernos tópicos para que sean desarrollados por el equipo creativo y de investigación de nuestra organización, al correo mercadeo@sowhat.com.ar.


De esta manera concluye nuestra editorial, la cual no podría cerrarse sin reiterar mi agradecimiento por leerme y darme tus opiniones. Se despide tu amigo,


Héctor Jiménez Rodríguez
@MarcaHectorJR
Facebook: /HectorJimenez.net
Youtube: MarcaHectorJimenez
@sowhatcolombia




viernes, 16 de febrero de 2018

¿Querés Ser Famoso o Referente?






Primero nos vendieron el éxito, luego la riqueza y ahora la supuesta fama, como si cualquiera de las tres, fuera igual para todos y cada uno de los seres humanos que habitamos este planeta, o como si obtener alguna de las anteriores, nos permitiera tomar el sol a dos manos. Por eso el día de hoy, quiero mostrarte cómo desde la perspectiva de la marca personal, la visión está bastante distante de estas nocivas creencias.


Una marca personal no debe buscar ser exitosa, porque el éxito es tan subjetivo como la belleza. Realmente lo que debe buscar, es encontrar el sentido de su vida y entregarse a ello al 200%, con pasión, convicción y una total coherencia, dejando de lado querer vivir la vida de otros, encajar en patrones de imposición social o cualquier cosa que se le parezca. Entonces te reitero no seas exitoso, mejor haz la construcción estructura de tus metas y objetivos, que por ahí, si es el camino.


Para una marca personal, la riqueza no es el fin, simplemente es un medio o un resultado de sus actos. Aunque es claro que las cuentas, las tarjetas, los proveedores, los compromisos no se pagan con buenos deseos, sino con dinero, también es bueno saber desde el primer día, hasta donde llegaríamos por obtener dichos recursos y cuanto poder tendrá sobre nuestra vida. Rico no es el que más tiene, sino el que menos necesita; simplemente es un concepto de valoración de cada cosa que nos da la vida. Entonces no seas ratoncito de laboratorio, corriendo en el aro queriendo alcanzar el queso, ya que nunca llegaras al mismo. Una marca personal estructurada, sabe que la mejor manera de ganar dinero, es iniciar dejando de perderlo, teniendo unas finanzas organizadas, gastando lo necesario, definiendo prioridades, invirtiendo más en nuestro bienestar que gastando en las bebidas alcohólicas, creando un hábito de ahorro y previsión, no simplemente comprando un libro de Kiyosaki. Finalmente, en este ítem, también tenemos que tener la claridad que producir dinero, no nos convierte en marca personal, de ser así, entonces Pablo Escobar podría erradamente ser acreedor de esta distinción tan maravillosa.


Vos y yo, como marcas personales buscamos obtener el reconocimiento más no la fama, que es de lo más efímero y engañoso que he conocido, saca los sentimientos más oscuros de nosotros y nos lleva a vivir una vida de banalidad y sinsabores. Para que captes en realidad lo que te quiero expresar, usare un paralelo de la manera más respetuosa por la fe que tengo en Dios, entre lo que acontece hoy en día, en un mundo de social media y el paso de Jesucristo por nuestro mundo… imagínense lo que la gente le hubiesen escrito en el muro de Facebook a la virgen por esperar un hijo que no era de José, todos dueños de la verdad, todos con delirio de Dios, con poder supremo, queriendo hacer juicios de valor; seguramente en menos de una hora ya hubiese sido tendencia en Twitter con el hashtag #LaVirgenNosFalló. También a Jesucristo, reclamando a sus 12 apóstoles por no darle “Me Gusta” a sus fotos; preocupado de hacer una historia para Instagram, en la multiplicación de los panes y los peces; sufriendo por no tener un buen editor de vídeos para mostrar en YouTube, cómo le había devuelto la vida a Lázaro. Mejor aún, encontrarse con un vídeo viralizado, pagado en Facebook Ads, de parte de Poncio Pilatos, donde está el instante preciso, en que Pedro corta la oreja del soldado que iba a aprender al mesías, por favor; dejémonos de embromar y no seamos participes de una manipulación y de los deseos de vivir una vida que no existe. El problema no son las redes sociales, que en realidad son maravillosas, somos nosotros que nos les sabemos aprovechar. Entonces dejemos de ser “likeadictos”, no cubramos inseguridades con seguidores comprados en redes sociales y asignemos tiempos de interacción para pasar de una vida virtual a una vida real, porque nunca un emoticon, reemplazará un mágico abrazo con mis padres, una vivencia con mis amigos, una recargante lamida de mí perra, y menos aún, un beso apasionado de mí esposa. Por todo eso tengo claro que “Las redes sociales cuentan una parte de mi vida, pero no hacen parte de mi razón para vivirla”.


Con base en lo anterior no busco tener millones de seguidores de manera desprolija y a toda costa, menos aún ser famoso, en realidad lo que me mueve es ser referente, convertirme en canal y servir para transmitir un mensaje de Dios, lleno de fe y esperanza. Simplificando, lo que realmente espero, es que la gente me permita tocar sus vidas en silencio, sembrar la semilla de la esperanza en ellas y, si consideran que lo que he hecho, vale la pena, entonces que me concedan el honor de dejar un legado que, nos dé la oportunidad de volver a vivir en el mundo que soñamos.


Para despedirme, quiero invitarte de manera cariñosa, a hacer un ejercicio, donde vas a tomar una pequeña libreta de apuntes y un esfero o birome, allí vas a ir escribiendo cada vez que te conectes a cualquier red social, los minutos que dedicaste a dicha actividad. Hazlo por favor por una semana, al final de la misma suma ese tiempo y verás la sorpresa tan grande que te vas a llevar. Es hora de levantar los ojos de la pantalla y ver a los ojos a la vida, a las personas que amamos, para recordarles lo que sentimos por ellas; en realidad hacer esto, nos dará la libertad.


Me interesa mucho tu opinión y que me brindes temas de tú interés; por lo que te invito a escribirnos, a darnos tu punto de vista y a proponernos tópicos para que sean desarrollados por el equipo creativo y de investigación de nuestra organización, al correo mercadeo@sowhat.com.ar.


De esta manera concluye nuestra editorial, la cual no podría cerrarse sin reiterar mi agradecimiento por leerme y darme tus opiniones. Se despide tu amigo,


Héctor Jiménez Rodríguez
@MarcaHectorJR
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viernes, 2 de febrero de 2018

La Pobreza Del Dinero





Uno de los grandes problemas que ha tenido nuestra humanidad ha sido el de la manipulación, para bien y para mal, que se le ha dado al dinero. Por eso el día de hoy, quiero expresar lo que pienso del mismo y donde creo que están los frentes a analizar, y por qué no, cambiar. Este blog quiero confesar que, nació en un almuerzo de trabajo donde mi esposa me acompañaba, y donde empezamos inicialmente por recordar anécdotas de nuestro curso prematrimonial. En algún momento, ella trae a la conversación uno de los consejos de los padres que nos acompañaron en dicho proceso y dice “Recuerdo que nos mostraban la importancia del amor, la comprensión y la compañía en los momentos donde hubiera problemas graves de salud o dificultades económicas”. En la primera es decir la salud, la esposa de quien nos acompañaba, ni se inmuto, cosa muy distinta paso con la segunda, si, la de los problemas de dinero, ahí casi se sale de la mesa y con una actitud de rechazo absoluto, asintió, eso sí que sería desastroso. Tengo que confesarles que no sé qué me dio más tristeza, si la frivolidad de ella, o lo mal casado que estaba mi muy querido amigo.


No voy a ser deshonesto al escribir estas líneas, diciendo que nunca el dinero fue el centro de mi vida, o que muchas cosas de las que hice, no las hice impulsado por el mismo, lo que pasó, es que Dios me regalo muchas enseñanzas y sabiduría de la mano de una mujer, que a esta altura y después de haberme dado el honor de tu compañía en este camino de la construcción de mi carrera de consultor de marca personal, sabrás que no es alguien distinto que mi esposa. En realidad, lo mejor de todo, esto es que pude comprobar que el dinero debe ser un medio y no un fin, adicional comprobar que el sexo, el amor, el empleo y el dinero, se parecen absolutamente en la perspectiva que, no los encuentras, cuando los sales a buscar de una manera desesperada.


Lo anterior no permite para nada que, me vuelva mediocre, conformista, o que no disfrute y anhele viajar siempre en ejecutiva, que me encante vestir distinguidamente, disfrutar de la mejor gastronomía, el turismo, un buen auto, las comodidades y una cierta tranquilidad financiera, entre muchas otras cosas. Por el contrario, me hace que comprenda el espectro que existe entre lo que deseo y lo que realmente merezco; que podría ser un beneficio o un capricho, que puede ser un sueño y que, una excusa para disimular una frustración, dolor del pasado por alguna humillación o injusticia. Esto podría explicarse fácilmente con una situación de mi trabajo, donde siempre exijo viajar aéreo, un día antes del evento, y partir un día después del mismo; de igual forma estar hospedado en un hotel 4 o 5 estrellas. Esto para muchos podría ser una arrogancia, pero no es así, simplemente lo hago para evitar problemas de conexiones en vuelos que retrasen mi llegada al evento por respeto a los asistentes, por dormir de la mejor manera y recargarme a full para estar 100%, para brindar mi presentación con toda la pasión y así, si el público considera que lo hice bien, poder quedarme lo que ellos quieran, sin el afán de salir volando a un aeropuerto, por el simple hecho de perder una nueva conexión a otro destino de trabajo. Haz siempre este ejercicio de balanza en tu vida y veras que la situación es más fácil de entender, de lo que te imaginas.


Otra de las cosas que he aprendido en este proceso, es el de comprobar que los problemas siempre vendrán cuando buscas más de lo que necesitas, sin un control y un dimensionamiento claro. Está bien no ser conformistas, como ya lo había dicho antes, pero tampoco desagradecidos, y esto aplica no solo en el dinero, sino en todos los aspectos de nuestra vida, porque de ser así, aparece nuestra enemiga pública llamada – envidia -, perjudicial y corrosiva, que hace que nos volvamos ciegos y no miremos que tenemos, sino que nos falta; que comparemos lo bueno de la vida de los demás, versus lo aparentemente malo de la vida propia. resultado de esto hará que ambiciones el auto, la pareja, los hijos, la vida de los que te rodean, despreciando la que Dios te regalo. Recuerda no hay vida perfecta, solo perspectivas de visión de la misma.


Para cerrar deseo recordarte que las cosas tienen precio, pero las personas tienen valor, o me podrías decir cuánto cuesta, el saber que ibas a tener un hijo, que ellos te digan a los ojos te amo mamita o papito, que tu pareja te toque y te lleve al infinito y más allá, que sientas la ayuda de ese amigo que daría la vida por vos. Cuánto cuesta el que puedas ver, oír, hablar, tocar y ser tocado, con las manos o con el alma. definitivamente, todo eso no tiene precio, para todo lo demás existe Master Card.


Me interesa mucho tu opinión y que me brindes temas de tú interés; por lo que te invito a escribirnos, a darnos tu punto de vista y a proponernos tópicos para que sean desarrollados por el equipo creativo y de investigación de nuestra organización, al correo mercadeo@sowhat.com.ar.


De esta manera concluye nuestra editorial, la cual no podría cerrarse sin reiterar mi agradecimiento por leerme y darme tus opiniones. Se despide tu amigo,


Héctor Jiménez Rodríguez
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