viernes, 16 de febrero de 2018

¿Querés Ser Famoso o Referente?






Primero nos vendieron el éxito, luego la riqueza y ahora la supuesta fama, como si cualquiera de las tres, fuera igual para todos y cada uno de los seres humanos que habitamos este planeta, o como si obtener alguna de las anteriores, nos permitiera tomar el sol a dos manos. Por eso el día de hoy, quiero mostrarte cómo desde la perspectiva de la marca personal, la visión está bastante distante de estas nocivas creencias.


Una marca personal no debe buscar ser exitosa, porque el éxito es tan subjetivo como la belleza. Realmente lo que debe buscar, es encontrar el sentido de su vida y entregarse a ello al 200%, con pasión, convicción y una total coherencia, dejando de lado querer vivir la vida de otros, encajar en patrones de imposición social o cualquier cosa que se le parezca. Entonces te reitero no seas exitoso, mejor haz la construcción estructura de tus metas y objetivos, que por ahí, si es el camino.


Para una marca personal, la riqueza no es el fin, simplemente es un medio o un resultado de sus actos. Aunque es claro que las cuentas, las tarjetas, los proveedores, los compromisos no se pagan con buenos deseos, sino con dinero, también es bueno saber desde el primer día, hasta donde llegaríamos por obtener dichos recursos y cuanto poder tendrá sobre nuestra vida. Rico no es el que más tiene, sino el que menos necesita; simplemente es un concepto de valoración de cada cosa que nos da la vida. Entonces no seas ratoncito de laboratorio, corriendo en el aro queriendo alcanzar el queso, ya que nunca llegaras al mismo. Una marca personal estructurada, sabe que la mejor manera de ganar dinero, es iniciar dejando de perderlo, teniendo unas finanzas organizadas, gastando lo necesario, definiendo prioridades, invirtiendo más en nuestro bienestar que gastando en las bebidas alcohólicas, creando un hábito de ahorro y previsión, no simplemente comprando un libro de Kiyosaki. Finalmente, en este ítem, también tenemos que tener la claridad que producir dinero, no nos convierte en marca personal, de ser así, entonces Pablo Escobar podría erradamente ser acreedor de esta distinción tan maravillosa.


Vos y yo, como marcas personales buscamos obtener el reconocimiento más no la fama, que es de lo más efímero y engañoso que he conocido, saca los sentimientos más oscuros de nosotros y nos lleva a vivir una vida de banalidad y sinsabores. Para que captes en realidad lo que te quiero expresar, usare un paralelo de la manera más respetuosa por la fe que tengo en Dios, entre lo que acontece hoy en día, en un mundo de social media y el paso de Jesucristo por nuestro mundo… imagínense lo que la gente le hubiesen escrito en el muro de Facebook a la virgen por esperar un hijo que no era de José, todos dueños de la verdad, todos con delirio de Dios, con poder supremo, queriendo hacer juicios de valor; seguramente en menos de una hora ya hubiese sido tendencia en Twitter con el hashtag #LaVirgenNosFalló. También a Jesucristo, reclamando a sus 12 apóstoles por no darle “Me Gusta” a sus fotos; preocupado de hacer una historia para Instagram, en la multiplicación de los panes y los peces; sufriendo por no tener un buen editor de vídeos para mostrar en YouTube, cómo le había devuelto la vida a Lázaro. Mejor aún, encontrarse con un vídeo viralizado, pagado en Facebook Ads, de parte de Poncio Pilatos, donde está el instante preciso, en que Pedro corta la oreja del soldado que iba a aprender al mesías, por favor; dejémonos de embromar y no seamos participes de una manipulación y de los deseos de vivir una vida que no existe. El problema no son las redes sociales, que en realidad son maravillosas, somos nosotros que nos les sabemos aprovechar. Entonces dejemos de ser “likeadictos”, no cubramos inseguridades con seguidores comprados en redes sociales y asignemos tiempos de interacción para pasar de una vida virtual a una vida real, porque nunca un emoticon, reemplazará un mágico abrazo con mis padres, una vivencia con mis amigos, una recargante lamida de mí perra, y menos aún, un beso apasionado de mí esposa. Por todo eso tengo claro que “Las redes sociales cuentan una parte de mi vida, pero no hacen parte de mi razón para vivirla”.


Con base en lo anterior no busco tener millones de seguidores de manera desprolija y a toda costa, menos aún ser famoso, en realidad lo que me mueve es ser referente, convertirme en canal y servir para transmitir un mensaje de Dios, lleno de fe y esperanza. Simplificando, lo que realmente espero, es que la gente me permita tocar sus vidas en silencio, sembrar la semilla de la esperanza en ellas y, si consideran que lo que he hecho, vale la pena, entonces que me concedan el honor de dejar un legado que, nos dé la oportunidad de volver a vivir en el mundo que soñamos.


Para despedirme, quiero invitarte de manera cariñosa, a hacer un ejercicio, donde vas a tomar una pequeña libreta de apuntes y un esfero o birome, allí vas a ir escribiendo cada vez que te conectes a cualquier red social, los minutos que dedicaste a dicha actividad. Hazlo por favor por una semana, al final de la misma suma ese tiempo y verás la sorpresa tan grande que te vas a llevar. Es hora de levantar los ojos de la pantalla y ver a los ojos a la vida, a las personas que amamos, para recordarles lo que sentimos por ellas; en realidad hacer esto, nos dará la libertad.


Me interesa mucho tu opinión y que me brindes temas de tú interés; por lo que te invito a escribirnos, a darnos tu punto de vista y a proponernos tópicos para que sean desarrollados por el equipo creativo y de investigación de nuestra organización, al correo mercadeo@sowhat.com.ar.


De esta manera concluye nuestra editorial, la cual no podría cerrarse sin reiterar mi agradecimiento por leerme y darme tus opiniones. Se despide tu amigo,


Héctor Jiménez Rodríguez
@MarcaHectorJR
Facebook: /HectorJimenez.net
Youtube: MarcaHectorJimenez
@sowhatcolombia




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