Muchas veces escuchamos la expresión – este mundo está perdido… – y yo en realidad, tengo un concepto un poco diferente a esa manera de ver la vida en nuestros tiempos, y es lo que hoy te quiero comunicar, intentar transmitir un mensaje que aporte más a tu vida y porque no, conseguir que paso a paso, veamos realmente el panorama que tenemos y no solo creamos en lo que otros nos cuentan de cómo supuestamente esta la realidad.

Yo creo que no esta tan perdido, porque existen personas como vos, que me estás leyendo y que lo hacen porque buscan herramientas para crecer, hacer mejor las cosas y dejar huella en el mundo, de igual forma, existen otras similares a vos, así mismo, existen nuevas generaciones como los Millennials que, por más que se hable muy mal de ellos, de a poco se abren un lugar diferente en nuestra historia y que por suerte el dinero, no es el único sueño y razón de ser de su paso por la vida, o el vale todo, es el manual a usar frente a los demás.

Pero ¿Qué podemos hacer para que esto cambie de manera más evidente? Y la respuesta no puede ser otra que empezar a cambiar nosotros mismos, ya que siempre debemos empezar haciendo las cosas que dependen de nosotros para así influir en las que dependen de los demás, deberíamos de dejar de pensar tan individualmente y hacer de forma grupal, colocándome en los zapatos de los otros y pensando en cada actuar de la vida ¿Y si me hacen esto a mí cómo me sentiría?  Para que tomes decisiones más asertivas.

Debemos dejar de ser pasivos, a ser activos y esto es realmente prioritario, o cuantas veces no vemos a alguien que requiere de una ayuda urgente por un accidente, porque sufrió un quebranto grave de salud o está siendo víctima de una agresión, un robo o lo que se le parezca, y lo único que hacen las personas que se encuentran cerca es, sacar su teléfono móvil para grabar la situación, y con la velocidad de la luz, lo suben a sus redes sociales, con el único fin de lograr ese tan anhelado millón de “Me gusta”. Esto también aplicará para quienes hacen beneficencia de vitrina, entonces andan más preocupado porque sus redes sociales, los medios de comunicación y el mundo en general, se enteren de cuanta mediana obra de bondad hacen, que de verdad, entregar lo mejor que puedan dar y ser coherente en la conexión con su corazón a la hora de hacerlo. Es mejor ayudar en silencio para que esto haga vibrar el alma y no solo activar tu Facebook, Twitter, YouTube o Instagram.

Anímate a salir a partir de hoy a regalarle al mundo lo mejor que tenés y te aseguro que no es lo económico, sino que por el contrario será lo que tiene valor y no precio, como, por ejemplo, tu sonrisa, que iluminará el camino de otras personas; tu tiempo para escuchar a quien lo necesite, que le hará sentir valorado y descargado de cualquier peso innecesario que este cargando en su vida; un abrazo, que proporcione calor humano y buena energía para revitalizar al que se siente derrotado; una idea que despierte una acción o un proyecto; a mí me pasó esta semana con una gran amiga llamada Martha Gómez, a quien dedico este blog, quien me envió una nota de WhatsApp muy linda y donde me aconsejaba escribir sobre lo que hoy me permites compartir con vos. Haz del conocimiento y la inteligencia, una semilla, la cual se debe llevar a sembrar en terrenos fértiles, brindar los cuidados respectivos para obtener la mejor cosecha.

En temas de fe y espiritualidad, también fomentemos un cambio radical que permita que, las huellas que dejemos se queden en los actos hacia las personas que nos rodean y no simplemente en las marcas de las rodillas por el millón de rosarios que rezamos a diario, ya que para nada servirá que te pases toda la vida orando en un templo, sino salís a aplicar las enseñanzas de la Biblia, Coran, Canon Pali, Rig Veda, o escrito que se le parezca. Siempre he sido del concepto de pensar que, nunca tuve problemas con Dios, solo con algunos miembros de su club de fans, situación que me ha servido para no convertir a simples mortales en dioses de barro, que manipulan y juegan con la fe o las necesidades de las personas que confían en ellos.

Quiero confesarte que, amo mi trabajo de consultor de marca personal, con todas las fuerzas de mi vida, mi alma y mi corazón, porque este trabajo me permite tocar la vida de las personas, ayudar a quitar espinas que le hacen doler la existencia, a retirar piedras que dichas personas lanzan a su propio andar y que en algún momento harán que puedas caer y no te animes a volver a levantarte para seguir adelante. La marca personal para mí no es un trabajo, es una vocación porque con esta herramienta ayudo a construir mejores personas que serán mejores miembros de sociedad y no marionetas perfectas a disposición de un sistema obsoleto, cerrado y necrótico.

Finalmente, haz algo que recomiendo en mi conferencia de “La Felicidad – 10 Pasos Para Conseguirla”, en su etapa número 8, y que no es nada diferente a ser buena onda porque sí; haciendo lo que nos enseñaron de – Hacer el bien sin mirar a quien – dejemos de pensar en los beneficios personales y empecemos a hacerlo en los colectivos. Como acto seguido, sería maravilloso que adoptaras la pregunta que le da el nombre a este escrito y que recita ¿Y vos qué necesitas? Hazlo al menos tres veces al día, verás los resultados tan hermosos que te vas a encontrar y lo mejor de todo, pensando en la magia de la equidad que tenemos en el universo, verás que el día que más lo necesites y más oscuro veas tu panorama, alguien se va acercar a vos diciendo simplemente ¿Y vos qué necesitas?
Me interesa mucho tu opinión y que me brindes temas de tú interés; por lo que te invito a escribirnos, a darnos tu punto de vista y a proponernos tópicos para que sean desarrollados por el equipo creativo y de investigación de nuestra organización, al correo mercadeo@sowhat.com.ar.

De esta manera concluye nuestra editorial, la cual no podría cerrarse sin reiterar mi agradecimiento por leerme y darme tus opiniones. Se despide tu amigo,

Héctor Jiménez Rodríguez
@MarcaHectorJR
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@sowhatcolombia

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